sábado, 28 de enero de 2012

Los mejores libros leídos el 2011

De todo lo leído el año pasado, va una selección de lo mejor.
¿Por qué? Léalos pues.



Pulse sobre la foto para que sea vea más grande.

domingo, 23 de octubre de 2011

Cover: Mi prisionera (1988 y 2010)



El amor, ahhh...
Con frases archi repetidas en la mente de las masas, Zalo Reyes logró impactar en la década oscura de los ochenta con varios temas "cebolla".Entre ellos encontramos esta pieza melódica que exuda rromanticismo.
Lo interesante es ese juego del "Tú" y el "Yo" que cruza la canción. Se refiere a su amada y luego se expresa el macho cabrío en su plena potencia ("Yo soy el que te hizo tan mujer"). Un grande el Gorrión.
Hoy le mostramos una cumbiera versión de los "Villa cariño" con harta sazón y sin perder un ápice de picazón en los ojos.

La original reposada; la nueva, pa bailar llllllorando.

pd: hay otras versiones. Por ejemplo, esta de Shamanes

Zalo Reyes:



Villa Cariño:

jueves, 2 de junio de 2011

Se fue el músico que no cantaba: Manolo Otero




Y ocurre que se van músicos que no desarrollan una gran voz sino que son profundos en la manera de decir cada palabra. Otero, quien ayer murió de cáncer al higado, era de ese tipo de artistas. Y no lo hacía mal. A algunos les basta con hablar. Se situará entre Sandro y Nino Bravo y tendrán todo el tiempo del mundo. Un homenaje desde la Rilo.




viernes, 27 de mayo de 2011

Pomplamoose: Covers al máximo




Hombre y mujer se conocen = nace la música reinterpretada.

Disfruten:

Beyonce - Single ladies:



Lady Gaga - Telephone:



Michael Jackson - Beat it:



Y ojo con el tipo solo: Jack Conte.



http://www.youtube.com/jackcontemusic#p/c/E032BE97CED22015/10/0X-PRpqj7N4

sábado, 14 de mayo de 2011

Paul Mccartney en Chile: una experiencia religiosa



Uffff. Quizás el comentario más difícil de hacer es aquel sobre el desempeño musical solista de uno de los integrantes de la banda favorita de uno. Voy a intentar que no quede nada fuera. Sólo diré que la música de este señor (y en general , la buena música) llega al alma. Ahora les describiré porqué.


I. Preludio al concierto del ícono del rock and pop:

Partimos temprano con mi amigo Marcelo desde Valparaíso. A las 14:30 para ser exactos. El bus puso canciones de Beatles todo el camino y la verdad es que estaba aburrido. Se había promocionado tanto este concierto que lo único que quedaba era presenciarlo. No más voces engoladas publicitando lo imposible de publicitar: la venida del más grande (lo siento Jesús, pero los que somos agnósticos nos movemos por cosas más grandes. Carita haciendo guiño)
Así entonces, llegamos a Santiago, nos bajamos del bus y partimos a... hacer unas compras. Si pues. Cuando a tu mejor amigo se le ocurre justo ese día comprar una calculadora en una estación perdida, debes acompañarlo. Gajes de la amistad.

Finiquitado ese asunto fuimos al encuentro con mi padre que estaba en Santiago y que nos acompañaría al concierto. Comimos algo en un sucucho de mala muerte y partimos al Estadio Nacional. Nos costó estacionar, pero lo hicimos.

Ya desde el trayecto que abarcaba el "estacionamiento" (dos árboles que dejaban un espacio en la acera) se comenzó a vivir esa alegría infantil de ir a ver un espectáculo misterioso. Como si Macca fuera a sacar un conejo gigante de su historia musical.
Nos ubicamos en nuestros respectivos asientos (no lejos; tampoco tan cerca. Muere Ticketmaster. De verdad) y esperamos.


En esos momentos las cosas que hace uno son las siguientes (todas muy pedestres):


a) Ir al baño
b) Conversar de lo que nos costó llegar, pero que bueno que ya estamos sentados (quizás acompañado de un leve grito emocionado y apretón del brazo de la persona que esté al lado)
c) Observar el escenario (con un Dj tocando remixes de... Paul Mccartney) y a la gente.

La última opción es la más rescatable para comentar.
El Estadio no estaba lleno. Dicen los medios 50.000 personas. Pero se notaba en el ambiente que iba a pasar algo especial. Siempre digo que me encanta ver familias completas yendo a conciertos, gente mayor y cabros chicos. Ese día no fue la excepción: desde una abuelita bien abuelita hasta unos enanos que poco recordarían esa experiencia fueron a presenciar al ex Beatle. No faltaron tampoco los viejos sesentones y setentones que revivieron sus respectivas décadas. Toda una fiesta sin parangón.

II. Pase ud. por favor, Sir:

Así las cosas, de un momento a otro, se apagan las luces y aparece él. Su majestad. Sir Paul.
Empieza la primera canción "Hello, Goodbye" y se asoma la que será una de las mejores noches musicales de los últimos tiempos y, como dije antes, el mejor concierto para mí.
Una vitalidad, voz, histrionismo, cancha, buena onda, ganas de pasarlo bien, etc, que hicieron que cada peso valiese la pena (no te mueras tanto Ticketmaster).
Luego se sucedieron la enérgica "Jet" para desembocar al tercer tema en ese clásico que es "All my loving". Volvimos a los 60´ en unos minutos.
"Drive my car" sonó contenida y dio paso a una bonita versión de "Sing the changes". A la vuelta de la esquina comenzaría ya a tocar las fibras emotivas de los chilenos congregados en esa Iglesia: "The long and winding road", supo conmover sin mayores artificios a todos, incluyendo a este feligrés que detesta un poco esa canción por edulcorada y presumida.
Pegadita le siguieron "1985" (Franz Ferdinand le debes algo de tu carrera a esta canción, asúmelo) y "Let em in" (que sencillez al piano y que melodía más hermosa), ambas de la época Wings del señor de Liverpool.

III. Paul Unplugged:

Lo que yo no esperaba era el set acústico que vendría: comenzó con "I ve just seen a face". Temazo country de la banda absolutamente desenchufado, como corresponde.
Después entonó "And i love her" con palitos y todo. Genial.
Luego aquel himno de la mañana conocido como "Blackbird" escuchado con absoluto respeto por el público. Imagínense que allí llevábamos sólo unos minutos de vida en ese Estadio y se pronosticaban tres horas (dos horas y media fue al final), faltando aún toda su etapa más rockera de los Beatles. Increíble.
El bajista de los Beatles derrochaba buena onda y algún par de frases en español bien pronunciadas (cumplió con creces el deber patético de todo extranjero de decir algunas palabras en español para ganarse al monstruo).
Cerró el ciclo acústico con "Here today" dedicada a Lennon. Preciso.


IV. ¿A bailar? No todavía.

Terminada esa canción comienza (?) el verdadero carnaval bailable. "Dance tonight" sería la invitación (de su disco "Memory Almost Full" del 2007) para dejar la melancolía y danzar. Así no más fue.

"Mr. Vandebilt" hizo que todo el estadio gritase Ho hey ho y expresara: Whats the use of worrying. Pero el "lokillo" de Paul nos jugaría una travesura. Lanzó en nuestras caras "Eleanor Rigby". Así como si nos estuviéramos tomando unas “Doradas” y de repente alguien sale con una cerveza importada de Alemania de una reserva natural de cebada (lo siento, pero es el único ejemplo que existe en la tierra para graficar el momento). Eso fue inesperado. Nos acuchilló el caballero a mansalva y obrando sobre seguro (nos tenía en el bolsillo desde que hicimos la fila en Ticket...peste).

Pues bien, como si fuera poco, seguida a ella viene "Something" marcando un punto de inflexión importante en el acontecer de ese día. El Estadio se emocionó con las fotografías que pasaban del Beatle callado (Harrison pues, no se ponga ignorante en esta parte del artículo) y con la original interpretación del viudo de Linda en ukelele. Belleza pura.
Termina ese pasaje de canciones calmadas con "Band on the run" que es el puente perfecto para la sección que vendría luego.

V. Paren el concierto que me quiero bajar: Solo himnos

Se escuchan unos acordes conocidos. No puede ser. ¡La canción más idiota de todos los tiempos hacía su entrada a nuestros oídos! ¡¡OBLA DI OBLA DA!! Muy buena interpretación con toques ska.
De repente se escucha una turbina de avión. "Back in the USSR" nos hizo mover el esqueleto con su rock and roll originario.
"I ve gotta felling" con su desparpajo movió hasta a la abuelita que ya se entumía. "Paperback writer", logró que las voces sonaran parecidas a las que eran en su momento las de los fallecidos Lennon y Harrison.

Todos estábamos prendidos. Ojalá nunca acabara esta maldita noche en que el maldito puerco de Paul tuvo que aparecer en vivo en nuestras vidas. Pero oh sí señores, faltaba MÁS.

Vino entonces (según yo) la mejor canción de los Beatles porque, como señalaba en un comentario en esta Revista, reúne las cualidades básicas de la estructura y sonoridad Beatles, además de ser un prodigio de experimentación : "A day in the life". Ese relato del hombre que lo atropellan y no se sabe quien es, produce pelos de gallina (no es que ponga los pelos de gallina, sino que los produce) en la audiencia. Eso sí, la unió con "Give Peace a chance".
Pero el niño inglés no se andaba con chicas (en estricto rigor sí, y por eso la demanda de divorcio le salio un poco salada), y tocó "Let it be". Así nomás. O sea, estás en el suelo y te rematan una y otra vez. No hay quien aguante. Empiezas a tomarle mala al tipo por ser tan re genial. Yo me atrevería a decir que hasta hubo un chiflido reprobatorio a tanta grandeza.
La verdad, no. Fue Glorioso. Tocando las estrellas.
¿Vamos con otro temita? "Live and let die". Y aquí señores, como dirían los periodistas, se vino abajo el estadio. Se cayó. Se desbarrancó. En 1993 no pasó nada. Ese Estadio estaba esperando para caerse desde siempre. Como si nunca hubiese venido "el Porr". Pirotecnia, ruido, gracia, rudeza, rock del bueno y un piano que desde Jerry Lee Lewis, no se inflamaba de esa manera. Gracias a los Guns and Roses por haber hecho un cover tan bueno, que hasta el compositor de ella (el mismísmo divorciado de Heather Mills) la utiliza en sus conciertos. Bien.

Ahora, un estadio que ya se vino abajo, ¿puede ir más hondo en su desesperación por no creer que tenía en su vientre al dios moderno? SI. El nombre de esa debacle se llama: "Hey jude". ¿Cuántas veces habré escuchado esos 7 minutos y algo que dura esa pieza? Y sin lugar a dudas, la canté a todo pulmón. Hoy no tengo voz, pero ese es otro tema. Una interpretación soberbia. Alucinada.

VI. Bueno, sería todo, linda noche.. ¿o no?


Y entonces, se va el tipo.
¿Uds. creen que hubo un alma en el recinto que no pensó que volvería? Nadie pues. Tampoco tan giles.

Así que entró de nuevo. La cosa era saber que tocaría.
Y nos deleita con tres exitazos: "Day Tripper", "Lady Madonna" y "Get Back". Abatidos en el suelo como espectadores, ya no podíamos más de la gratitud hacia aquel señor de pelo enmarañado y cirugía plástica imperfecta que nos brindaba los mejores recuerdos y emociones. Éramos todos felices.

VII. Amigo inglés... ¡falta una!

Se vuelve a ir y ya la cosa era incierta. Volvía o no. Aún le faltaba su éxito mayor.
¿Qué cree el respetable? Volvió. Y solito nomás tocó "Yesterday". Tremendo. Un genio.
Y luego nos pregunta si queremos seguir rockeando y hace el contraste más fuerte que yo haya presenciado antes. Luego de "Yesterday" se lanza con la pieza más shuperloca de los Beatles: "Helter skelter". O sea, además de todos los éxitos que le pedía el beatlemaníaco medio, sale con esa joyita de tiempos inveterados y de repercusiones no resueltas aún (Charles Manson...). Notable. Prodigio de persona.

Ni muestras de cansancio da y cierra su show con "Sgt. Peppers (reprise) y The End", canción con la que se pone fin a toda la era de los Beatles.


VIII: Conclusión: Concierto celestial


La noche había concluido y yo no lo puedo creer hasta hoy. He ido a ver a muchos grupos, entre ellos: Bjork, Los Jaivas, Los Tres, Angel Parra Trío con Rabanito, Radiohead, Quilapayún, Inti Illimani, Bela Fleck and The Fleckstones, Roger Waters, Deep Purple, artistas del Abrazo, Franz Ferdinand, etc etc. Incluso he visto el Circo de Soleil, dos veces. Pero esto fue otra cosa. Para mí tenía un dato personal como valor agregado: fui con mi viejo que me enseñó a los Beatles. ¿Qué mejor herencia que esa? ¿Qué mejor educación que esa? Grande mi viejo y grande William Campbell (nombre del supuesto personaje que haría las veces de Mccartney, dado que éste estaría muerto).
Sentí, como otras veces, más cerca la divinidad a través de su arma más poderosa, la música, que rezando un Padrenuestro desdibujado.
Nos dijo al principio “Hello” y nosotros respondemos “Goodbye”; cuando quieras vuelve a esparcir la buena nueva.


Pd: el título del artículo es harto ridículo, pero ilustrativo.

domingo, 8 de mayo de 2011

Alain Johannes - Spark (2010)

El duelo bajo una caja de habanos hecha guitarra




Por Nicolas Rojas

Alain Johannes tiene un curriculum rockero del cual tus ídolos se maravillarían. De hecho, es probable que haya tocado con muchos de ellos en algún momento. Con sus dedos encima de varias delicias sonoras incluyendo Them Crooked Vultures, Eleven, Queens of The Stone Age, Spinnerette, PJ Harvey y Mark Lanegan, entre otros, Johannes se ha establecido no sólo como una piedra angular junto con el padrino del desierto Josh Homme, sino que también se ha convertido en una potencia musical por su cuenta.

Al fin, hoy es el lanzamiento del primer disco solista de Johannes, “Spark”, bajo Dangerbird Records en conjunto con Rekords Rekords, compañía fundada por Josh Homme.

El vocalista de Queens of The Stone Age y Them Crooked Vultures, Josh Homme, recalcó sobre el album: “El album de Alain es la constitución de lo que la disquera representa; la guerra contra auspiciar mediocridad y un intento sin censura de dar un salto al precipicio musical. “Spark” es una examinación sobre que hacer cuando se pierde a alguien, y es abrumante. Todo esto es porque Alain toca, produce, graba y canta. No existen brechas entre sus sentimientos y como suena la música.”




El primer track y single, “Endless Eyes”, es una encantadora oda llena de alma para Natasha Shneider, la esposa fallecida de Alain, compañera creativa y de banda en Eleven y QOTSA. Ella es el foco central del album. Luego de que muriera el 2008 por un cáncer, Homme, Johannes y varios otros organizaron un concierto benéfico en Los Angeles para celebrar la vida de Shneider. Alain escribió “Endless Eyes” específicamente para el show, y la canción pasó a ser el puntapié para el album.

“La historia parte con esa canción,” explica Johannes. “Es la oda más directa para Natasha y el maravillosos tiempo que pasamos juntos, es específicamente acerca de mi amor y admiración por ella. Ella tenía un alma hermosa, inteligencia natural, humor, y es la musica más sorprendente que jamás he conocido.”

En el tiempo mientras estaba de gira y grababa con Them Crooked Vultures, “Spark” comenzó a tomar forma. Una vez que las canciones estaban escritas, el Noviembre pasado encontró un espacio de cuatro días en el cual grabó y mezcló el album entero en el estudio de su casa. Fue un proceso de soledad, a pesar de que Alain hubiese tenido mucha ayuda si lo hubiese querido.




“Tuve muchos amigos que me ofrecieron ayuda para la grabación, pero algo me decía que no era la manera de hacerlo,” explica. “Tenía que estar solo en ese espacio”.

A pesar de la triste influencia y la inspiración de duelo, Johannes opta por explorar los colores de su afecto en vez de dejarse estar estrictamente en el gris de la tristeza. Una romántica influencia de The Beatles (Harrison para ser más precisos) es tocada en “Return To You” , una alegre tonada del corazón que se destaca como la canción más atractiva, comercialmente hablando, del album. El amor es llevado a través de una melodía alegre, acompañada por una voz baja y una percusión en base a baquetas. Cuerdas elegantes aparecen a través de una pequeña caja de habanos convertida en guitarra, la cual pasa a ser el instrumento insigne de Johannes.

“Spark” explora el balance entre tributo, duelo y romanticismo, en un adiós, que habla del volumen de, no sólo la capacidad compositora y ejecutadora de Alain, sino que también deja testamento de una proeza en producción. Es una experiencia pura que cierra un círculo, bajo una vivencia que sólo en sus zapatos podríamos entender. “Terminé el album 25 años depués de que Natasha y yo nos conocimos, el 29 de noviembre de 2009, ” explica. “Ese es nuestro aniversario. De muchas maneras, sólo traté de hacer un album del cual ella estuviese orgullosa.”

Y luego de escucharlo una, dos o tres veces, no nos queda duda de que lo está. Podría seguir hablando maravillas de los 8 tracks que componen el album, pero es mejor dejar a ustedes la apreciación de este, el cual se encuentra en streaming en la página oficial de Johannes.

*Publicado previamente, el octubre 5, 2010, por industriaentretenimiento.

domingo, 1 de mayo de 2011

Sobre Sabato y tumbas




Me declaro sorprendido y apenado por la muerte de Ernesto Sabato. El Da Vinci moderno.El literato,filósofo, ensayista y físico.
Ernesto Sábato, a sus 99 años, dejó este mundo que tanto le angustiaba.

Como todo alumno de tercer año de educación media en Chile (o como la mayoría supongo) tuve que leer "El Tunel", aquella obra pequeña, pero maestra.
De hecho nunca compré ese libro si no que lo cambié por "El perfume" de Suskind. Mejor permuta en mi vida he hecho.
Lo leí de a poco al principio, pero intrigado desde la primera frase. "Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne".Como si empezar una novela fuera tan fácil.
Y no lo era. Sabato declaró en muchas oportunidades que él quemaba los libros que hacía. Un par de ellos se salvaron gracias a su señora.

Sabato escribió sobre la grandeza y la miseria humana como pocos latinoamericanos. Me hizo entender de qué estaban hechos los héroes y los humanos. Ahí está el Informe sobre torturas y muertes bajo dictadura argentina titulado "Nunca más", en el cual participó.

He leído toda la obra de novela y ensayo de Sábato, salvo "Abaddón el exterminador", que estoy guardando para días mejores.
La conclusión que puedo extraer es que Sabato, sabiendo que la humanidad adolece de graves defectos, siempre en el horizonte posee una pequeña luz que permite avanzar en el día a día. En el hombre habita el ángel y el demonio. De la lucha de ellos nace la realidad.

A Sabato le debo una visión real y profunda sobre la existencia. Realmente un grande se ha ido. Un ser humano sensible. Como pocos quedan.

Una frase de él al término:

"Cada vez que los teóricos invocan al hombre con H mayúscula hay que ponerse a temblar: o guillotinan a miles de hombres con minúscula o los torturan en campos de concentración"

lunes, 28 de marzo de 2011

Tres canciones de Teleradio Donoso



Extinto grupo chileno de notables alcances pop, disco y seudo funk. Además de impresionante y detallista factura técnica.
Una pena que ya no existan.

"Me gustan los besos del siglo pasado"








domingo, 27 de marzo de 2011

¿Quemar los libros? Autorizado excepcionalmente




Desde que leí "Fahrenheit 451" del gran Ray Bradbury que me ha quedado esa imágen de la quema de libros (Otro caso famoso es el del Quijote y la incineración de sus novelas de caballería). Por supuesto, no desconozco que en la dictadura chilena y en otras (de izquierda, derecha, etc) también sucedió este hecho criminal desde el punto de vista intelectual.
Es criminal por cuanto quemar un libro es hacer arder la forma de pensar de una persona y a renglón seguido,es arrebatarle la libertad, quizás cuestión aún más terrible que quitarle la vida porque una vida de opresión, en definitiva, no es vida.

De hecho en mi casa no botamos los libros, ni menos, por supuesto, los quemamos. Y así tengo textos de autores que no me interesan en lo más mínimo, pero siguen ocupando espacio, porque escribieron una obra que, en una de esas, leeremos en el futuro (como ha pasado con algunos).

Pero, existe sólo una ocasión donde está permitido quemar (en tiempos modernos, echar a la papelera de reciclaje) un libro u hojas de libros. Y ese momento es el producido por la insatisfacción del autor del mismo.
Seguramente los que escriben lo habrán hecho alguna vez. Se deshace uno de un texto que le suena poco original, copia de algún grande, poco coherente o simplemente, con gusto a nada.
El autor lo quema, lo tira, se deshace de el, porque no está a la altura de lo que él mismo quiere para su obra. Se supone que la cuestión es avanzar y no retroceder cada vez que se escribe algo.



Lo ha contado Ernesto Sábato más de una vez: él quemó varias de sus novelas porque las consideraba derechamente malas o no le causaban gozo. Las que se salvaron (reales obras maestras) fueron por obra y gracia de su santa esposa quien creyó ciegamente en el talento inigualable de su amado esposo.

¿Y qué ocurre con los que no publicaron en vida sino sólo una parte de su obra? ¿Qué pasa con la restante que fue objeto de la crítica mas ardua de su autor?

Existen autores que sólo después de muertos, sus obras vieron la luz de la publicación. Ahí está el caso de Kafka quien se desempeñó como abogado en una oficina de seguros durante su vida, pero escribió maravillosas obras en sus horas libres. Antes de morir,le señaló a su amigo Max Brod que no las publicara. ¿Qué hizo el amigo? Las publicó. ¿Bueno o mal amigo?

El otro caso, de reciente aparición, es el de Cortázar y la obra "Papeles inesperados". Allí encontramos cartas, pensamientos, ensayos, algunas adiciones al libro "Un tal Lucas", etc etc. ¿Quería Cortázar publicarlos y la muerte lo pilló divagando? O, ¿sólo quería publicar unos y otros no? La duda quedará. O también sus "Cartas a los Jonquieres" (amigo de toda la vida), obra publicada el 2010 (a 26 años de su muerte) que reúne la correspondencia entre Cortázar y Eduardo Jonquieres. Conocida era la predilección del escritor argentino por "escribir" cartas a sus amigos antes de dormir. Digo "escribir" porque lo que hacía Cortázar era pensar en largas cartas dedicadas a ellos y que al final no escribía, venciéndolo el sueño. ¿Son las cartas a amigos dignas de ser publicadas? ¿Es un género literario aquel y que demuestra algo del autor no visto antes? ¿Quería él que se supiera de aquella rica intimidad que se da entre amigos?

Hoy ocurre lo mismo con los diarios del peruano Julio Ramón Ribeyro. Hay ingente cantidad de material que el peruano escribió y que hoy su viuda, al menos pone en duda para publicar. Su hijo señala que su padre era muy estricto con lo que se publicaba y ,por ende, si no dio a conocer en vida esa parte de su relato personal cotidiano, entonces quizás el autor no quería hacerlo nunca.
Más cercano el caso de Roberto Bolaño. Cuenta un amigo de él (Porta) que un día lo llamó desesperado porque estaba escribiendo "Los detectives salvajes" y se le estaba haciendo tan difícil su escritura que estaba pensando quemarla entera. Porta fue rápidamente a su hogar y lo encontró feliz de la vida y yendo a cenar con su amada. Por otro lado, ahora salió a la luz una novela intitulada "Los sinsabores del verdadero policía". Dicen los críticos que es una obra menor, pero que deja entrever algunos caminos por los cuales, luego el escritor transitó, en "Los detectives salvajes" y "2666".




La pregunta es obvia: ¿se deben publicar aquellos papeles, documentos, novelas, cuentos, pensamientos, etc, que están perdidos en una bodega, computador o en un cajón de un autor? El resultado siempre es dispar. En algunos casos nos sirve para saber más de la obra del autor (ahí tenemos las cartas de Cortázar) pero en otras definitivamente de no publicarse el mundo pierde una valiosa pieza de arte (ahí tenemos "El proceso" de Kafka o las novelas de Sábato).
La cuestión se complica en estos días de tecnología. ¿Qué pasa con los mensajes en Facebook, las publicaciones en muros, los tweeteos, los blogs, etc? El universo del escritor puede llegar al infinito. ¿Habrá que conocer todo del escritor? Ud decide.

pd: Pero como en este mundo hay de todo, existen otros escritores que hasta publican sus discursos de cuarto medio (García Márquez en "Yo no vengo a decir un discurso".
Como ven, hay de todo en todos lados.